domingo, 7 de octubre de 2012

AL MAL TIEMPO, BUENA CARA



Cuando tanto se habla –y se vive- de crisis, de problemas, angustias, agobios y quejas es más necesario que nunca compartir un grito de coraje, una palabra de alegría, un brindis por todo aquello que es humano y grande, todo aquello que no se nos puede arrebatar. Miramos alrededor y quizás vemos demasiados jirones rotos, demasiados sueños truncados y demasiados semblantes sombríos. Pero miremos mejor. Miremos, con atención, porque también hay sueños realizados. Y hay sonrisas invencibles, y flores que crecen y se abren paso entre los resquicios del duro cemento. Miremos a los rostros arrugados por un millón de sonrisas previas. Miremos a la gente que vive enamorada, y que hace de la ternura su mejor arma. Y al que encuentra, en Dios, refugio y hondura. Miremos, juntos al mundo que, vibrante, late con tanta vida en su seno.


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