sábado, 31 de agosto de 2013

EXPERIENCIA CAMPAMENTO MERCEDARIO DE PEQUEÑOS VERANO 2013

Nada más llegar a casa tras el largo viaje, pensé en que esta gran experiencia debía plasmarla en el papel.

Ha sido mi primer campamento, pero tanto como monitora que como campista. Nunca fui a ninguno cuando eras más peque y tengo que confesar que repetiría con los ojos cerrados, a pesar de esas pocas horas de sueño, de ese trabajo las 24 horas del día durante 10 días, porque si, eran 24 horas ya que alguna noche toco despertarse, a pesar de esas caminatas a las que no estaba muy acostumbrada… repetiría porque ha sido una experiencia increíble, en la que he aprendido muchísimo y en la que he conocido a gente maravillosa.

El campamento de este año ha sido ambientado en un crucero el cual iba parando cada día en un destino distinto, su nombre era "Destino Libertad"

El día de la bienvenida nos recibieron los grumetes vestidos con los atuendos propios marineros. El capitán con su pipa y gorra; el subcapitán, con un traje un pelín más grande que él, nuestras cocineras, el mozo de mantenimiento, el capellán, el enfermero y el resto de la tripulación, todos equipados para dar comienzo a la gran aventura. Aunque claro, antes de subir a los camarotes, se procedió a realizar el check-in, la apertura de una cuenta en el banco del crucero y la revisión médica.

Fuimos pasando por distintas culturas en las que trabajamos diversos valores. El primer destino fue Grecia, en la que aprendimos, a través de la realización de unas olimpiadas, los valores de la Igualdad y la Participación; de tal forma que al terminar el día todos obtuvieron un diploma.

A la mañana siguiente despertamos en Oriente, y nos dispusimos a partir adentrarnos por diferentes senderos trabajando el valor del Respeto. Fue el día de la marcha a las Aceñas. A pesar de la larga caminata mereció la pena nada más llegar y poder bañarse y jugar con los chicos en esa agua tan fría. Me lo pase igual o mejor que ellos, parecía una campista más.

El siguiente día les tocaba el turno a los Celtas. En este día, que salimos por el pueblo a realizar una actividad que consistía en hacerse fotos con diferentes cosas, personas o lugares, fue cuando conocí algo más Sarria. Fue muy divertido y aunque mi equipo no completó la prueba del todo, me quedo con esas risas que nos echamos a costa de un pobre bombero al que hicimos que, con todo el calor que hacia ese día, se pusiera su traje completo y saliera a hacerse una foto con nosotros jajajajaja

El siguiente destino fue África y el valor la Unidad, y es que precisamente eso, unidad, es lo que iba a hacer falta para esa larga caminata hasta el lugar donde los siguientes dos días realizaríamos la acampada. Tengo que confesar que al principio no me hacía mucha gracia el hecho de pasar unos días en el campo, durmiendo en sacos de dormir en tiendas de campaña…me daba pereza; pero como siempre me suele pasar, después me encantó. La paz, la tranquilidad que se respiraba en ese lugar era increíble.
Hay que recordar los buenos momentos montando las tiendas: que si una no iba bien porque algo estaba roto, que si alguna se caía, que si mal arreglos bautizados como “orgullo de hombre”, la cena finalizada con una competición entre un monitor y un campista para ver quien se comía más rápido un flan sin las manos… Y bueno como no recordar esa misa en aquella iglesia pequeñita en la que realizaríamos también las diferentes oraciones de por la noche toda iluminada con velas, precioso.

La mañana siguiente nos despertaron los Mayas. Los chicos se pintaron las caras y realizaron diferentes actividades. A la tarde llegarían los juegos de agua, y claro como no disponíamos de una piscina cerca a la que poder ir, pues una manguera y unos globos siempre son una buena solución. Al final terminamos todos, campistas y monitores, empapados. También fue el día en el que vinieron la siguiente tanda de mini-monis.

El último día de acampada lo pasamos con los Pueblo Germanos. Fue una jornada algo dura también, recogida de las tiendas y limpieza, para dejar todo como nos lo habíamos encontrado; y vuelta al crucero.

La India fue el siguiente destino, y día de mi santo. No fue el mejor día del campamento tengo que reconocer, pero fue ese día el que descubrí con qué tipo de gente estaba compartiendo esta experiencia. Como se portaron conmigo, mejor imposible, me dieron mucho cariño y me mimaron un montón; algo que necesitaba. Se encargaron de que tuviese la cabeza todo el rato ocupada y no pudiese pensar en nada más que en actuar y preparar la actividad de la noche. Esa actividad que ocultamos bajo otra que en teoría haríamos. Estoy hablando de la “noche del terror”, aunque no fue hasta pocos minutos antes, cuando los chicos descubrieron que se haría, porque ellos creían que se realizaría un “Tu sí que vales”.

El día siguiente sería el turno de Roma, con ellos conquistamos la playa de Miño. Gran día, con juegos en la arena, baños en esa agua tan fría, intentar mojar y hundir a Chuck... Fue una jornada agotadora, pero gratificante. Al llegar al crucero de nuevo, ya que los chicos se habían quedado con las ganas, se realizo el concurso de “Tu sí que vales”, con el que vimos el gran talento que podía llegar a sacar nuestros chicos.

Y desgraciadamente se iba acercando el final. El día antes de nuestra partida, lo vivimos de la mano de Egipto, con distintas actividades por la mañana y un tour por Sarria a la tarde. Y por la noche, la gran despedida: en la que cada grupo, incluido los monitores, realizamos unas canciones en las que narrábamos la experiencia del campamento; en la que vimos un video recopilatorio de fotos y momentos vividos en ese gran crucero, en la que bailamos y en la que empezaron los primeros abrazos e interminables lloros.

Al día siguiente todo era un poco más pesado. Costaba levantarse, no apetecía nada tener que recoger las cosas porque significaba que el campamento terminaba, todo el mundo escribiendo en los cuadernos de Bitácoras o en los dosier de los monitores las dedicatorias que harían más tarde llorar a sus respectivos dueños, apuntando los móviles de aquellos que aun no se tenían, la foto final…
Y llegó la gran despedida. Entre lágrimas y abrazos interminables llega ese momento tan poco deseado, en la que como siempre se prometen grandes cosas y surgen grandes planes.

Termino dando las gracias a todos, a todos los que han hecho posible que haya podido vivir este campamento. Dar gracias a todos mis compañeros monitores, a Miguel Ángel, a Aurora, a Fran, a Soraya, a Cris, a María, a Pepe, a Adri, a Andrea, a Alfonso, a Yaiza; a nuestras cocineras, por las que todos hemos vuelto con unos kilitos de más jajajaja… al capellán del navío Fray Andrés; y por supuesto gracias a nuestros mini-monis. Ay! los mini-monis, tanto el primer grupo como el segundo fueron un apoyo incondicional. Como no nombrar a Celtia; a Ari; a Sarita, mi gran compañera de esguince; a Buba, siempre con un abrazo y cariño que dar; a Mar; a Pitu; a Chuck, que al principio parecía calladito y tímido, repito, al principio jejejeje… a Came, que es simplemente increíble, esa energía que le pone a todo lo que hace, esa manera de entretener a los chicos; a Ruth, gran compañera y amiga con la que hablar; y bueno a Tere, que no la puedo considerar mini-moni pues fue mi gran compañera y aliada y  sin ella no hubiese podido pasar este campamento.

He empezado diciendo que ha sido una experiencia inolvidable e increíble, y seguro que me he dejado mil y una cosas en el tintero que contar pero es imposible plasmar todos los momentos vivido: esa noches de charla después de haber acostado a los chicos, esos momentos de relax en la acampada, esa cura de la oreja de María a manos de Miguel Ángel, esas bromas de Fran, esos grandes momentos de oración y reflexión, esos nombramientos de santo y emparrado, esas caídas de los trillizos, esa canción del “Árbol de la montaña” de la mano de Came, ese día volviendo de las Aceñas con Aurora y Sara en la furgoneta de Fran, casi no llegamos al colegio, a Cris intentando y consiguiendo salir por la ventana de una furgoneta, esa risa de gaviota de nuestra querida Cris jajajajaja….. Infinitas historias y momentos que nunca olvidaré y que siempre recordaremos y de los que siempre nos reiremos. Simplemente GRACIAS.

Gran campamento verano 2013. Check-in Destino Libertad.

Amalia Surribas.



2 comentarios:

  1. FELICIDADES por el artículo.Me alegro de entre todos convencerte para que participaras de nuestra experiencia campamentaria, una actividad llena de alegria,respeto, trabajo duro pero cercano con los niños y lo más importante el seguir a Jesus desde el compromiso con los jóvenes.
    Fran.
    Pd.cabria destacar que los campeonatos de flanes "bailados"están dominados por los monitores.

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